De amores, recuerdos, creaciones y pérdidas
Yo estuve enamorado una vez, quizá dos, aunque es difícil distinguir el amor de la pasión, la obsesión, el capricho o el puro egoísmo, pero al menos creo que estuve enamorado, una o dos veces, como ya he dicho. Se llamaba Laura, la primera. Bueno, en realidad no se llamaba Laura, pero como ese es el nombre que yo hubiese deseado para ella, la llamaré Laura; me encanta ese nombre.
No creo demasiado en idílicas historias de amores de una mirada, pero lo cierto es que mi primera mirada sobre ella fue intensa y profunda; creo recordar que nunca antes había mirado así a nadie. Tal vez a algo sí, pero nunca a nada vivo. No era una mirada de deseo, de ansias de posesión; se acercaba más a una mirada amigable, tierna, de reconocimiento mutuo, de ver aquello que siempre has querido ver, o aquello que deseas ver y que no se concreta en forma alguna.